jueves, 11 de diciembre de 2014

Lo que quiero para navidad

   En esta época es tan común escuchar esa frase, pero que significado tiene en realidad. Para los mas pequeños tiene que ver con grandes regalos, muchos juguetes y golosinas la mañana del 25 de diciembre, para los grandes una larga lista de cosas por comprar para complacer a familiares, amigos, conocidos y hasta desconocidos. Por que hoy en día somos valorados por la capacidad de regalar que tenemos. Y somos tan importantes o especiales proporcionalmente al tamaño o precio del "cariñito" que demos por estas fechas.
    Así que ya tuvimos el viernes negro, el lunes cibernetico, las promociones pos viernes negro y pre-navideñas. Y aun faltan el bombardeo de rebajas y precios de temporada antes del 24, después del 24 y antes de año nuevo para los rezagados. Todo se reduce a lo que vamos a regalar o recibir en estas fechas.
    Y no voy a ser hipócrita, claro que es bonito recibir regalos, abrir ese paquete y ver nuevo adorno o crema te va a dar tu mamá, o con cual corbata o par de medias te va a llegar el compañero de oficina en el "Amigo Secreto" de la empresa.
   Regalar es todo un arte,  y muy complicado por cierto. Como saber realmente si la botella de vino que compramos de ultima hora en la gasolinera camino a la fiesta es el regalo ideal para ese alcohólico anónimo que tiene 10 años de haber dejado la bebida, pero que no lo sabes por que nunca se lo comento a nadie del nuevo trabajo.
   O si esa blusa que a ti te pareció preciosa le va a quedar igual de bien a tu hermana que acaba de parir y tiene como 10 kilos de sobrepeso. No se por que sera, pero siempre compramos las cosas por que a nosotros nos gusta, por que se nos hacen lindas, coquetas, curiosas y eso nos da la sensación que obligatoria mente a todos les va a fascinar. Pero eso esta a años luz de la realidad.
    Por eso lo mejor que le podemos regalar a la gente es nuestra compañía. Tal vez pensaran y eso que tiene de especial. Pues aunque no lo creas hoy en día una visita de una tarde de café, a una amiga o hermano, donde pasen conversando sin ver el celular cada 3 segundos es todo un privilegio. Vale mas media hora de conversación genuina, inteligente, que el ultimo smartphone, que por cierto se dobla si lo metes en la bolsa del pantalón, para mucha gente que no tiene el placer de conseguirla con tanta facilidad.
Así es la vida, valoramos mas nuestra tablet que una tarde de leche y galletas con los amigos.

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